domingo, 25 de agosto de 2013

Cine-crítica: La mejor oferta. Una falsificación asombrosa

Domingo, 25 de agosto de 2013

LA MEJOR OFERTA 

(2013) Italia
La migliore offerta
Director: Giuseppe Tornatore. (124 min.)




     El realizador Giuseppe Tornatore se siento cómodo en el thriller y la intriga como ya demostrara con anteriores trabajos como Una pura formalidad (1994) o La desconocida (2006). Un camino temático similar al de su última película, La mejor oferta, y muy dispar respecto a su mayor éxito internacional, Cinema Paradiso (1988).

     Virgil Oldman (Geoffrey Rush) es un solitario y excéntrico hombre experto en arte y agente de una casa de subastas, que conoce a una misteriosa joven telefónicamente la cual requiere de sus servicios para tasar y vender el valioso inventario de una antigua casa heredada de sus padres. A medida que se suceden las conversaciones con la esquiva mujer y ella evita mostrarse ante el mundo, Virgil comienza a obsesionarse con ella.  

     Podría suceder con La mejor oferta lo que ocurre frecuentemente con el género de suspense o intriga, que al salir de la sala de cine sientas que Giuseppe Tornatore te haya dado gato por liebre, y lo que es peor, que te vieras venir el desenlace. Pero no hay nada de esas dos cosas. La mejor oferta es una de las películas en su género más honestas que he visto, no hay nada de impostado en ella, no hace trampas con el espectador y trata a sus personajes con respeto. Pero es más que eso. Sin querer desvelar por razones obvias nada sobre el argumento es una película que habla sobre la incapacidad de amar de un hombre solitario a algo que no sean las obras de arte, dispuesto a cualquier artimaña para conseguirlas hasta que alquien se cruza en su camino y le hace vulnerable.

     Un hombre bien entrado en la madurez que no conocía el amor hasta que aparece la joven Claire (Sylvia Hoeks) en su camino. La mejor oferta ofrece a través de su personaje principal un muestrario del intrincado y fascinante mundo del arte en distintas vertientes: el de realizar un inventario y tasación de obras de una antigua mansión que emana arte y misterio en cada uno de sus rincones; una casa de subastas de arte en Londres; la clasificación de óleos en los Museos Vaticanos; o el mero disfrute como espectador de una sala especial para su uso y disfrute exclusivo.

     El realizador de Cinema Paradiso logra dirigir de manera a los actores, destacando al gran Donald Sutherland interpretando a Billy, el amigo y compinche del protagonista en la casa de subastas. Pero destaca de modo sobresaliente el australiano Geoffrey Rush, aquí enorme interpretando a Virgil en uno de los mejores papeles de su carrera. Consigue lo que hacen los grandes, provocarte sentimientos encontrados imprimiendo a su introvertido personaje de un carácter y una sensibilidad apabullantes. Todo un logro.

     Es verdad que la película se desmarca en sus 20 minutos finales del discurso mantenido hasta entonces, pero no es menos cierto que el director italiano sale airoso y con nota de un difícil ejercicio de funambulismo argumental. Una notable película que plantea qué falsificación es más difícil, la de las obras de arte o la de los sentimientos, que por momentos logra destellos del gran cine de suspense como si su autoría fuera la de un alumno aventajado del gran maestro Hitchcock. (8/10)


     Fernando Rodríguez



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