martes, 22 de octubre de 2013

Cine-crítica: Gravity



Martes, 22 de octubre de 2013

ESTRENO

Cuarón da una clase magistral de humanidad en el espacio

GRAVITY 
(2013) USA
Gravity
Director: Alfonso Cuarón. (90 min.)


      Había visto tiempo atrás dos películas de Alfonso Cuarón tales como Grandes esperanzas (1998), enésima versión cinematográfica de la novela de Shakespeare, e Hijos de los hombres (2006), ésta en su estreno, una apasionante y aterradora historia de ciencia-ficción situada en Inglaterra, sobre una novela de P.D. James. Salvando las distancias, ya que la segunda es notablemente mejor que la anterior, daba la impresión que ambas tenían el sello personal de alguien con un talento superior a la media para contar historias de un modo visualmente espectacular, pero también para tener especial cuidado por sus personajes. Pero no fue hasta hace un par de años al ver esa maravilla titulada Y tu mamá también (2001), cuando quedé impresionado por esa road movie rebosante de vitalidad, y comprendí entonces los justificados elogios al director en el momento de su estreno.   

     Ante todo cabe avisar que Gravity es una película concebida por y para las 3D y que es imprescindible este formato para poder apreciarla en toda su extensión. La acción comienza en el exterior de un trasbordador orbitando sobre la Tierra con dos astronautas, la doctora Ryan Stone (Sandra Bullock) la cual está en su primera misión, y el veterano comandante Matt Kowalsky (George Clooney) del que es su último viaje espacial, encontrándose en plena reparación del telescopio espacial Hubble. Son ajenos al peligro que corren hasta que Houston les da el aviso para abandonar de inmediato la misión, debido al riesgo inminente de estar expuestos a una lluvia de basura espacial formada por fragmentos de estaciones orbitales y satélites que va directa hacia ellos. No les da tiempo a evitarla y el choque de estos elementos sobre el trasbordador provoca una reacción en cadena de impactos que destrozan la nave, provocando además que la doctora Stone pierda las sujeciones y quede abandonada a su suerte en la oscuridad y silencio del espacio, con escasez de oxígeno. Todo ello mostrado en un magistral plano secuencia de quince minutos que pasará a la historia del cine como una virguería visual y técnica incomparable hasta la fecha. Lo siguiente será una lucha desesperada a tiempo real de los supervivientes por salir con vida de esa situación extrema.

     Con Gravity, Cuarón se reafirma entre los mejores y más grandes realizadores del cine de hoy con una sencilla historia en lo argumental, una epopeya espacial de supervivencia que no da tregua desde el brillante plano inicial y mantiene sorprendentemente la tensión hasta el final, dosificando el realizador con mano maestra el suspense, la aventura, la emoción y el terror durante sus 90 minutos, sacando el máximo partido a las posibilidades técnicas que ofrecen las tres dimensiones. El director mexicano demuestra su talla ofreciendo un máster sobre dónde colocar en cada segundo la cámara para potenciar el drama haciéndolo combinar con el puro espectáculo y con un sin fin de detalles.


     Es de justicia destacar la labor del director de fotografía Emmanuel Lubezki, que hace de su trabajo cinematográfico todo un arte mostrando un gran despliegue de imágenes en un escenario incomparable de increíbles amaneceres, una perspectiva de la Tierra desde el espacio como no se había visto en una sala de cine y cuidados detalles sobre su geografía, como esa estampa nocturna de la Península del Sinaí vista a 600 kilómetros de altura. También muestra de manera ejemplar las tripas de un trasbordador espacial y otros elementos que conviene no desvelar que complementan el devenir de la historia.

     Sin descubrir nada de la trama destacaría dos detalles que son buena muestra de un inteligente guión que es perfecto para lo que requiere la aventura, coescrito por el propio Cuarón junto con su hijo Jonás: uno, como a partir de una conversación para evitar el pánico entre la doctora Stone y el comandante Kowalski, se nos ofrece información para conocer a los personajes y asistir a una sobrecogedora confesión; y dos, el genial recurso de una brillante por inesperada aparición, en el momento exacto para dar el impulso necesario a la historia.

     Pero lo realmente sorprendente y lo que da peso al film no es el espectáculo ni su apabullante despliegue visual, que también, sino dar el protagonismo a alguien que a partir de una tragedia personal permanece en un letargo vital y sólo desde una situación de desesperada supervivencia en el espacio, se aferra a la vida más que nunca con la esperanza de volver a empezar, de renacer. En este sentido Cuarón ofrece un intenso final con un marcado simbolismo religioso. Cabe destacar en el apartado actoral tanto a una espléndida Sandra Bullock, quien lo diría, como a un buen George Clooney, cumpliendo ambos perfectamente con su rol.

     Cuando conectas con una película que te abruma y emociona se hace difícil describirla. Aquí el realizador mexicano se reafirma como un director que tiene como valor central al ser humano, capaz de poseer una espiritualidad que le permita regenerarse para ser y hacer mejor a los demás. Con Gravity consigue mantener la personalidad y el discurso de sus anteriores trabajos y además es capaz de crear un gran espectáculo, una experiencia inolvidable. Una obra maestra. Dios salve a Alfonso Cuarón. (10/10)

     Fernando Rodríguez






     





2 comentarios:

  1. mmm no me acaba de convencer. Creo que es algo monótono el emplazamiento de todo el film. Aunque parece que sí te mantiene en tensión constante.

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    1. Me apunto tu comentario, Rubén. Gracias y saludos.

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